La aventura que os contábamos en la anterior entrada no terminaba con el concierto, después había que salir de allí desplazándose por debajo de tierra, por el metro.

Un calvo real y uno disfrazado
Aunque los calvos seamos gente de mundo, aún hay cosas en el metro de una gran ciudad que nos sorprenden:

Unas escaleras que van solas!

No hay quien entienda estos mapas

Aquí está nuestra parada!


