En esta segunda entrega de nuestra estancia en Milán vamos a tratar el tema de como se desplaza la gente por la ciudad. En cualquier ciudad grande, es muy importante tener una buena red de metro, que era nuestro principal medio de transporte.

Calvos en el metro, algo que es mejor no encontrarse en hora punta.
Lo mejor del metro es que te permite juntarte con los lugareños, y algunos de ellos hasta intentaban imitarnos. La gente puede pensar que en una ciudad llamada Mil-ano habría alguien a nuestro nivel de calvicie, pero este no parece ser el caso…

Un italiano que quería ser Calvo. Nos dijo que cuando lo consiguiera se cambiaria el nombre a Don Calvone.
Pero el metro siempre te puede fallar y es entonces cuando los italianos recurren a la clásica vespa, aunque no es lo más recomendable para un calvo cuando estás en invierno y casi en los Alpes.

Hasta los pelos del ojete se me han congelado!

