Todo lo bueno se acaba, y este fué nuestro último dia en Egipto. Nos regalaron un collar de flores, y aquí estamos los dos calvos posando con nuestros collares, todo emocionados, porque no es normal que nadie nos regale nada. La vida del calvo es muy dura.

No es normal ver a un calvo con un collar de flores, pero un regalo es un regalo.
Bueno, llega la hora de volver a casa, asi que toca coger el autobus, luego la cinta del aeropuerto, la aduana, el avión, el tren, el bus otra vez, etc. y por fin de vuelta a la puta rutina.

Este calvo cambio tantas veces de transporte que volvió mareado del viaje.